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 Por qué es importante educar en ciudadanía digital en las escuelas

Por qué es importante educar en ciudadanía digital en las escuelas

Cada vez que abordo este tema en alguna clase, consultoría, ponencia o participación pública, en general; puedo darme cuenta que hay una gran número de personas que no sabe qué es la ciudadanía digital y, en consecuencia, no comprenden la importancia de educar en este rubro a los niños desde temprana edad, ni del rol que debería asumir la escuela al respecto. Sin embargo, soy consciente que la ciudadanía digital es un concepto relativamente nuevo, y que este hecho hace que se dificulte su valoración y consideración en la educación básica regular: es esa la motivación principal de este breve artículo.

En este nuevo espacio, en Medium, he publicado ya algunos artículos relacionados con la ciudadanía digital: aquí. Espero les resulten útiles.

Lamentablemente no hay consenso respecto al concepto de ciudadanía digital, aunque sí una idea general que suele ir desde:

La ciudadanía digital es la aplicación de conductas pertinentes que aseguran un desempeño seguro, ético y responsable en Internet.

Hasta ideas más elaboradas, relacionadas con investigaciones y apoyo de universidades y especialistas, como la presentada en 2019 por Common Sense Media y Project Zero (Harvard University) en el trabajo de investigación “Teaching Digital Citizens in Today’s World”, en el que se afirma:

La ciudadanía digital es el uso responsable de la tecnología para aprender, crear y participar.

Esta última, definitivamente una propuesta más actual, en la que no se entiende al Internet como un añadido, sino como parte integral de nuestras vidas, de nuestro día a día. Fíjense que no se menciona la palabra “Internet”, sino que se entiende que forma parte de la “tecnología digital”, concepto que suele ser simplificado a “tecnología” entre los angloparlantes.

Creo yo que es justo allí donde radica el problema. Mientras no se considere al Internet como parte integral de la vida de los estudiantes, como un componente más de la tecnología digital que forma parte de sus vidas, no se entenderá la importancia de educar a los niños y adolescentes en cómo sacarle partido y, sobre todo, en cómo navegar en él de forma segura, ética y responsable.

Ahora, durante la pandemia se aceleró, más allá de lo previsto, el uso de tecnología digital en educación; sin embargo, lo que ocurrió no fue producto de proyectos de innovación, integración tecnológica, digitalización o transformación digital; al contrario, fue fruto de la necesidad, únicamente. La incorporación de laptops, tablets, celulares, aplicaciones para videollamadas, plataformas virtuales y el uso intensivo de Internet, formaron parte de este cambio al que se vieron sometidas las instituciones educativas, debido a la coyuntura.

El problema es que esta promoción repentina de uso de tecnología digital por parte de las escuelas hacia los estudiantes no fue acompañada de un proceso de adaptación; entonces, la mayoría de escuelas pasaron del plumón, la tiza y la pizarra; a las computadoras y el Internet de un día al otro; y los estudiantes de los cuadernos y lapiceros, a las pantallas y las aplicaciones. No mencionaré todos los problemas a nivel pedagógico que este cambio y la falta de preparación, significaron a nivel educativo; pero sí lo que significa usar Internet de forma intensiva y no saber cómo desempeñarse en ese “nuevo” mundo, menos aún con fines educativos.

Se promovió el uso de tecnología digital, debido a una necesidad, pero pocos se preocuparon por la adaptación al nuevo modelo, por las habilidades relacionadas a desenvolverse en el nuevo escenario, por las consecuencias de no estar preparados. Ahora, el tiempo para reaccionar y mejorar no fue corto, pasaron ya más de 2 años y esa preocupación aún no se avizora en la dimensión del problema.

En la mayoría de casos, sin temor a equivocarme, la ciudadanía digital, no necesariamente llamada de esa forma, se ha entendido como un listado de reglas o de prohibiciones. Algunos la han entendido como una lista de acciones vedadas acompañada de sus respectivas sanciones, para quienes infrinjan esas normas. No estoy en contra de poner límites, más aún cuando se enfrentan problemas reales asociados al uso de la tecnología digital; pero mientras no se comprenda que educar en ciudadanía digital no se trata de decir qué no hacer sino de enseñar qué hacer, solo veremos cómo los problemas se agravan y la lista de prohibiciones se alarga.

En cambio, si entendemos y aceptamos que la tecnología digital forma parte importante de nuestro día a día, seguro nos preocuparemos porque los niños sepan utilizarla y obtener lo mejor de ella, que comprendan sus posibilidades y limitaciones, así como también sus beneficios y riesgos.

Common Sense Media, divide a la ciudadanía digital en 6 tópicos o dimensiones:

  • Salud y equilibrio digital
  • Privacidad y seguridad
  • Huella e identidad digital
  • Relaciones y comunicación
  • Ciberacoso, drama digital y discurso de odio
  • Noticias y alfabetización de medios

La Sociedad Internacional de Tecnología en Educación (ISTE), desde el libro “The Digital Citizenship Handbook for School Leaders”, escrito por Mike Ribble y Marty Park, propone que la ciudadanía está conformada por 9 elementos:

  • Acceso digital
  • Comercio digital
  • Comunicación y colaboración digital
  • Netiqueta
  • Fluidez digital
  • Bienestar digital
  • Legislación
  • Derechos y responsabilidades digitales
  • Seguridad y privacidad digital

Tanto Common Sense Media, como ISTE, son 2 de las organizaciones más prestigiosas en el mundo, y autoridad sobre ciudadanía digital; de modo que sus propuestas deberían tenerse muy en cuenta a la hora de buscar marcos de referencia sobre ciudadanía digital.

Ahora, más allá de cuál de estas dos, u otras, referencias se empleen, lo más importante es ser conscientes de lo que no se está haciendo en las escuelas y se debe hacer: ¿Nos estamos preocupando por educar en ciudadanía digital a nuestros estudiantes o solo estamos haciendo una lista de prohibiciones y sanciones?

Lograr que los estudiantes aprendan, que los tutores enseñen, que los psicólogos apoyen, que los profesores fortalezcan, que los padres refuercen; es decir, que la ciudadanía digital forme parte de la cultura de la comunidad educativa, no es tarea sencilla; pero tampoco imposible. Se trata de que los líderes educativos, las personas que toman las decisiones en las escuelas a nivel formativo, comprendan la importancia de la ciudadanía digital y decidan apostar por implementar un proyecto de mediano plazo para lograr integrarla a su proyecto o propuesta educativa: comprender el problema, elegir un marco de referencia y adaptarlo a su realidad, y planificar pasos a seguir, es la tarea. Si no lo hacen, estarán contribuyendo, de forma inconsciente, en agravar la situación.

Ser buenos ciudadanos en el mundo físico es muy importante, también lo es en el mundo digital, aunque aún no tengamos conciencia plena de ello. Contribuir a la construcción de una sociedad sana, con valores, también implica preocuparnos de nuestra vida digital.

Puedes leer el artículo completo con más infomración al respecto en el blog de Alberto https://albertogrados.org/ o desde AQUÍ.


Alberto Grados

CEO EdTech Latam.

Magister en Tecnología Educativa por el Tecnológico de Monterrey. Profesor especialista en el uso pedagógico de la tecnología digital, metodologías activas y ciudadanía digital en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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